La Asociación de Pacientes Renales Sendero de Vida, Inc. anunció la celebración de la Primera Caminata Renal 2011, que se efectuará como parte de la conmemoración del 25 aniversario del primer trasplante exitoso de riñón de un donante vivo en la República Dominicana, ocurrido en el año 1986.

“Caminando por una Esperanza de Vida” es el lema para esta versión del evento, que contará con la participación de pacientes renales de todo el país, familiares, sus allegados y el público en general, informó Eddis B. Castillo Astacio, presidente de la entidad.

“Esperamos la participación de más de mil personas, entre pacientes, sus familiares, personal médico y técnico que labora en el sector de la nefrología, para este evento que será celebrado anualmente”, expresó Castillo Astacio.

La jornada se desarrollará el sábado 10 de diciembre, a partir de las nueve de la mañana, partiendo del Parque Colón recorriendo toda la calle El Conde y culminando con una ofrenda floral en el Altar de la Patria.

La actividad contará con la participación de varios artistas, chequeos médicos, actividades culturales, reconocimientos, así como entrega de gorras, camisetas, paraguas, brochurs alusivos a la prevención de la enfermedad renal y una edición especial del periódico Mundo Renal, órgano informativo de la asociación.

Para este evento, la Asociación de Pacientes Renales Sendero de Vida espera la colaboración de la empresa privada y las instituciones públicas, ya que los fondos generados serán destinados a la adquisición de prótesis de gore-tex, catéteres para hemodiálisis, pago de cirugías vasculares para fístulas arteriovenosas, compra y donación de medicamentos para pacientes de escasos recursos que están en hemodiálisis.

La Caminata Renal 2011 forma parte de un amplio programa dirigido a concientizar a la población sobre la insuficiencia renal crónica, cuyas primeras causas son la hipertensión arterial y la diabetes.

La República Dominicana tiene una alta tasa de personas con estas dos condiciones, lo que la hace más propensa a que el número de personas en diálisis aumente.

“Nosotros abogamos por la prevención de la insuficiencia renal, ya que es una enfermedad que causa estragos en la familia, y por cada paciente renal en diálisis, el país debe invertir más de un millón y medio de pesos anualmente, enfatizó Eddis Castillo.”

Por: José Oscar Fernández

La relación del paciente con el servicio de enfermería es, indudablemente, el principal factor para que el convaleciente pueda recuperarse de manera rápida y satisfactoriamente

Para aquellos pacientes que, simplemente, pasan un tiempo relativamente corto en las manos del personal médico y de enfermería, la situación es más fácil en virtud de que la ética profesional de los agentes de salud les permite una relación poco profunda, sin grandes compromisos, pese a la gravedad del problema.

En cambio, cuando se trata de afecciones “para toda la vida”, la relación paciente-enfermera cobra una importancia vital para la superación de los traumas que conllevan las denominadas enfermedades catastróficas o de alto costo, en donde ambos entes se ven las caras varias veces por semana, como ocurre con los pacientes de insuficiencia renal crónica en hemodiálisis.

Es ahí donde se requiere que el servicio de enfermería tenga un alto conocimiento ético y humano de su doble función, como principal ejecutor de las medidas y procedimientos adecuados en el tratamiento de los pacientes.

La técnica o enfermera debe ser, además de una correcta y diligente proveedora de los procedimientos del tratamiento, algo más para el paciente, ya que se convierte -entre otras cosas- en confidente y enlace de cada uno de los afectados y de los médicos. Es orientadora para evitar problemas de desinformación en el paciente, y habrá de servirle de catalizador de sus inquietudes y una especie de psicólogo en menor escala, que advierte cualquier anomalía que provoque baja en la autoestima del paciente -algo que pudiese ser fatal si no se detecta a tiempo- y ser una constante motivadora en procura del bienestar de su referido.

Una de las principales fallas en esta relación, cuando no se cumplen las normas éticas de manera adecuada, es actuar de un modo que el paciente entienda que no se le tiene respeto. Por ello, escuchar las quejas del paciente, es el primer gran compromiso, para que este sienta que se le pone atención a sus opiniones -que se le toma en cuanta- y se le respetan sus derechos.

Hay que saber que quienes están afectados por condiciones ¨catastróficas¨ tienen, de algún modo, ciertas frustraciones que se manifiestan en una conducta muchas veces inestable.

De su lado, el paciente debe tener conciencia de que ambos bandos tienen los mismos derechos y responsabilidades en cuanto al cumplimiento de sus deberes para con el procedimiento médico o el tratamiento.

Es deber del paciente entender que el personal de enfermería no es responsable de sus males y recordar que sobre la base del respeto mutuo y del cumplimiento con las normas y recomendaciones médicas se construye el éxito de las buenas relaciones, para el buen resultado del tratamiento, ya sea para una cura definitiva o para mitigar los efectos de la enfermedad y mantener una calidad de vida estable, sin mayores contratiempos.

Se sabe que en nuestro país, por diferentes razones, es difícil que todo el personal de enfermería - sobre todo aquél que labora en entidades públicas de salud- cumpla sus obligaciones al pie de la letra. En el peor de los casos, se sabe que en los hospitales públicos muchas veces se humilla al paciente, se le irrespeta, sin tomar en consideración que la población ignora muchas cosas en cuanto deberes y derechos.

Si el médico salva vidas, como se sabe, hay que resaltar que en las llamadas enfermedades de alto costo o catastróficas, el servicio de enfermería tiene mucho que ver con la mejoría o estabilidad en la calidad de vida del paciente.

Debe tener el personal de enfermería la templanza de sorportar los reclamos de sus superiores inmediatos -los médicos, personal de administración- y al mismo tiempo las quejas y peroratas del paciente.

En síntesis, son la paciencia, el respeto y el amor al prójimo los principales atributos para que una enfermera entienda al paciente y lo conduzca por el sendero de vida que amerita.

El éxito y la calidad de vida de un paciente renal en diálisis, está muy relacionado con los conocimientos que este pueda adquirir sobre todo lo inherente a la diálisis.


Conocer su peso seco, saber la velocidad de la bomba de la máquina mientras se dializa, así como la importancia de esto en el resultado final del procedimiento; la cantidad de libras o kilos que se le va a extraer en cada sesión de diálisis y llevar un control permanente sobre la cantidad de líquido que debe tomar, puede ser determinante para su estabilidad. Todos estos datos deben ser del conocimiento del paciente, y tanto el médico como la enfermera o técnica están en la obligación y el deber de darle sin objeción alguna.


El paciente renal crónico debe conocer cuáles alimentos puede o no consumir y aquellos que le están parcialmente permitidos, debido a la cantidad de potasio, fósforo y otros elementos que en exceso pueden ocasionar daños a su salud, y hasta causarle la muerte.


Entre dos sesiones de diálisis, el paciente renal no debe llevar más de dos kilos (unas 4.4 o 5 libras) de peso y los fines de semana, dos kilos y medio, ya que son tres días sin dializar.


Al salir de cada sesión, lo ideal es que cada individuo en diálisis salga con el peso seco; aunque a veces, por diferentes circunstancias, esto no es posible lograr.


La acumulación de líquido en el abdomen (líquido en la barriga) y en las extremidades, puede ser el resultado de uno de los siguientes factores: 1) una mala diálisis, en la que no se le extrae al paciente la cantidad permitida que requiere; 2) falta de control del paciente en la ingesta de líquido, producida por la ansiedad, y 3) falta de asesoramiento.

Varias organizaciones no gubernamentales orientadas a preservar los derechos de personas con enfermedades de alto costo, han unido sus esfuerzos para conformar la Federación Pro-Derecho a la Salud.

La nueva entidad está integrada por la Asociación de Pacientes Renales Sendero de Vida, Inc., presidida por el señor Eddis Castillo Astacio, la Fundación Un Paso de Fe para Pacientes con Artritis Reumatoide, representada por la señora Teresa Mártez, la Fundación Pro-Ayuda a Pacientes Renales y Trasplantados que dirige el señor Héctor Acosta y la Fundación Donantes de Órganos para la Vida, presidida por el Dr. Heriberto Herrera.


Los trabajos de construcción de la moderna unidad de hemodiálisis del hospital Padre Billini se encuentran ya en la fase final, según las informaciones ofrecidas por el encargado de la obra, Ing. Marcos López.

En visita realizada el pasado viernes 17 de junio a las nuevas instalaciones el presidente de la Asociación de Pacientes Renales Sendero de Vida, señor Eddis B. Castillo Astacio, y el presidente de la Fundación de Ayuda a Pacientes Renales y Trasplantados, señor Héctor Acosta, pudieron apreciar los detalles y avances de los trabajos.



La nueva sala de hemodiálisis cuenta con un moderno sistema de monitoreo de la calidad y cantidad del agua para el suministro de las máquinas, dos cisternas con capacidad para almacenar unos diez mil galones, dos bombas de agua.

El Ing. Marcos López informó que y el agua que desechen las máquinas, previamente tratada, será reciclada para ser utilizada en la alimentación de los baños de la misma unidad.

La unidad de diálisis del hospital Padre Billini es la que cuenta con la mayor cantidad de pacientes renales en diálisis del país y ha de convertirse en la más moderna.

La vieja unidad que hasta ahora funciona en el hospital resulta insuficiente, obsoleta e incómoda para la debida atención y calidad de vida de los pacientes.
A través de los medios de comunicación se han estado publicando las constantes quejas de los pacientes debido al hacinamiento y deterioro de las instalaciones.